Por si tú quieres. Te sugiero algo sobre un libro. Te sugiero que me sugieras otro. Te sugiero volvernos librescos, o simplemente leer. Te sugiero ignorar planes para leer. Te sugiero perdernos entre las páginas de ese mundo caduco y real que es distinto aunque lo caminemos juntos. Te sugi...
jueves, 30 de diciembre de 2010
Me han dicho que se va
lunes, 27 de diciembre de 2010
Consejos
martes, 7 de diciembre de 2010
perdido bajo la luz
Tras tanto y tanto buscar,
de una en otra presencia
cansado, perdido bajo la luz
melancólica de las farolas
que me sacaban de la ciudad
cada atardecer,
intuí tu nombre con sabor a hierba.
Y cuando al fin te encontré
y supe que me esperabas
y alcancé el dulzor de tus palabras
y tus ojos despiertos a deshora,
estabas en el otro extremo del mundo,
en la otra esfera del tiempo.
lunes, 6 de diciembre de 2010
sin apenas conocerla.

Me perdieron sus ojos de lluvia
sin apenas conocerla.
Podría decir que fue una tarde gris,
una tarde de esas que maduran
en la rama más alta de la melancolía.
Y no fue así.
La conocí mientras repasaba,
adormilado,
las caras preocupadas observándome
a la luz cenicienta que se extinguía.
Sus ojos de lluvia me perdieron
y yo que la perdía
ando buscando su luz herida.
jueves, 2 de diciembre de 2010
No he llegado nunca a tiempo...
Sabes, crepúsculo, yo, a mi edad,
no he llegado nunca a tiempo de besar
la boca largamente equivocada
y sin embargo siempre me pesaron
los golpes contenidos de ira
contenida en bofetadas perdidas,
para poder contárselos, balance
de mi vida, a quien pueda interesar,
desde el lado derecho de mi banco.
Repasando el recuerdo, diré en mi descargo
que ella me amó pese a todo,
(paso página)
y no lo sabía, mientras agotaba
su historia infantil.
(leo entre líneas)
Me enfurece entre tanto el recuento
inacabable de las cosas
que ahora tampoco podrán ser.
¡A la mierda la espera!
Sabes, crepúsculo, su piel
se enfurecía, aromática y tierna,
cuando acometíamos las caricias secretas.
Y sus labios me rompían
pronunciando mis nombre de yeso,
mientras me acuclillaba temblando
entre sus espejuelos.
¡Sabes, crepúsculo, ahora soy viejo,
pero recuerdo que su pelo…
domingo, 14 de noviembre de 2010
¿OS ACORDÁIS DEL LIBRO?
La mancha
Esta tarde, en la consulta del especialista, he sabido el resultado del análisis final. Las manchas que se extienden por todo el costado presentan unos bordes bien definidos; ya no cabe duda, la perfecta cristalización de la envidia era lo que en los tres últimos años había favorecido la falta de aristas y me había librado de sus punzadas. Llegué a olvidarme por completo de ella.
Los cristales se han roto. He vuelto a notar que los fríos desesperados de la antigua envidia me abrasan, que cientos de hirvientes llagas diminutas, de esas de espejo viejo, se me han instalado en el alma. Dentro de unos días la infección acabará el proceso y ya …
No. No consta cuál es la causa. Aunque tal vez sólo es que los médicos no lo dicen todo. O no lo saben todo.
jueves, 4 de noviembre de 2010
MI VIDA ES...
domingo, 31 de octubre de 2010
CONTRA LA SEDUCCIÓN
CONTRA LA SEDUCCIÓN
No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas.
Hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo.
Bertoldt Brecht
jueves, 21 de octubre de 2010
MENSAJE A SIBERIA
MENSAJE A SIBERIA
Erguidos con orgullo, allá
En Siberia, el cruel destino
Deberéis soportar. Vuestra
Idea prosigue su Camino.
Caerán las cadenas, poco
A poco. Se romperán los muros.
Libres, de nuevo, os abrazaremos,
Y la espada, de nuevo, os daremos.
Alexander Pushkin
jueves, 14 de octubre de 2010
PRIMERA DEDICATORIA
De PRIMERA DEDICATORIA
Y la palabra ajena aparece,
y, como un lejano copo de nieve, se funde
en mi mano, confiada, sin reproches.
27 de Diciembre de 1940
Anna Ajmátova
(Dedicado a la autora de UN DIOS PARA CADA UNO)
martes, 12 de octubre de 2010
RÉQUIEM 1
RÉQUIEM
No, no estaba bajo un cielo extraño,
ni bajo la protección de extrañas alas,
estaba entonces con mi pueblo
allí donde mi pueblo, por desgracia, estaba.
Anna Ajmátova
miércoles, 7 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
DOÑA AURITA, MI MAESTRA.
Doña Aurita, mi maestra, que era muy recta nos hizo llorar una tarde de nuestros siete años. Doña Aurita, mi maestra, que siempre nos hablaba dulcemente, en voz baja, nos gritó desaforada aquella tarde. Entre tanto grito, comprendimos que el motivo del enfado de doña Aurita, mi maestra, era que habíamos ofendido a Dios. Aunque yo no había visto nunca a Dios, lo había ofendido y esa posibilidad de ofender a alguien con tanto poder y sabiduría, y que estaba en todos los sitios, aunque yo no lo viera, me asustaba con una congoja que yo no era capaz de confesar a nadie. Aquella ofensa que según doña Aurita, que era mi maestra, yo había inferido no sólo había sido horrible, sino irreparable, porque yo no tenía ni idea de cuál había sido ni sabía qué había que hacer para borrarla. En casa andaba mohíno, con los amigos hablaba casi en secreto, como a punto de pasar definitivamente a la clandestinidad pecadora, recelaba de que alguien me pudiera señalar como el culpable de la tristeza de Dios, de la cólera de Dios, de la venganza de Dios.
El domingo de esa semana, el cura trajo la solución durante la misa. Todo había sido culpa de algunos chicos, cuyos nombres no se supieron nunca ni tampoco que yo estaba entre ellos, que habían pasado junto a la iglesia hablando fuerte. Pero Dios que era magnánimo y bueno, perdonaba aquella ofensa.
Yo llegué a varias conclusiones. Para ver a Dios o comunicarse con él había que ser cura o maestro. No se podía hablar a gritos cerca de una iglesia. Dios, cuando se enfadaba, se enfadaba con todos y te asustaba de manera mortal. Y por último, que yo era alguien importante, tanto que le di un quebradero de cabeza a Dios y que aquello pudo significar el fin del mundo. Y eso, a partes iguales, me producía susto y vanidad.
Si doña Aurita, que era mi maestra, viviera, sufriría de nuevo con pesadumbre y tristeza infinita al ver que yo, ayudado por los jubilados, pensionistas, enfermos, menesterosos, obreros sin cualificar, he sido el causante de la crisis económica mundial. Lo dicen los bancos, los mercados financieros, los corredores de bolsa, los multimillonarios, los grandes inversores, el banco central europeo, los lobbies, las multinacionales. Y esos lo saben, porque ven a la Economía y pueden hablar con ella. A mí sólo me queda, pedir perdón, pasar a la clandestinidad o apechugar y pagar esa crisis mundial que he causado. Los políticos, que son muy buenos, nos han prometido que por un poco más de sueldo, solucionarán esto en una docena de años, o tres, y que por un coste adicional de tocientosmillonesdeuros nos permitirán ver fútbol en la otra punta del mundo que eso es lo mejor para quitar las crisis. ¡Qué buenos e inteligentes son! Seguro que además ellos también ven a Dios y comentan con él. Espero que no les cuente lo mío.
¡Ay, si doña Aurita, mi maestra de los siete años, me viera! Diría, como don Jorge Luis, que soy incorregible.
jueves, 1 de julio de 2010
CANTO AGRÍCOLA
lunes, 10 de mayo de 2010
FANTASÍA DEL CUERPO POSTRADO (yo no sé qué escribir)
viernes, 23 de abril de 2010
A D. Miguel de Cervantes, en este día que dicen
Te escribo otro año más en este día que dizen de tu fama, para significarte cuánto echo de menos esa tercera parte de tu Ingenioso, que nunca llegaste a prometer y que yo no me atreví a escribir tampoco. De este mundo sin fama ni fortuna, ni gloria tampoco, no puedo contarte cosa que merezca cuidado. Si acaso, que han vuelto a dar otro premio en tu nombre, los que no lo merecen, a alguien que seguramente lo merece. Los mercedarios se han ido y los moros han vuelto. Las bachilleras pululan en las aulas y los bachilleres lacazanean en los prados (parece ser que a unos y otros la hierba les gusta mucho) y a ambas especies la universidad que, sicut nefasta res abundat, las sigue surtiendo de fiestas, francachelas, borracheras, ínfulas y bobería. A muy buen precio, eso sí. Del ejército, pues me preguntas, te diré que está aquí y acullá, y que va, y que viene, pero no ha vuelto a procurarnos una sola ganancia ni territorio ni efeméride que valga recordar; y a lo que creo ello se debe a que estos más que Tercios, dirías tú que son cuartos. Como sabes, yo ya ando retirado de la corte y sus paseanzas pero por alguna noticia te digo que con todos sus prohombres y promujeres, sus faldumentas, parécemes y ofréceseos, sus culos prietos y sus bocas mofas, más que corte es ya cortea, y aún corteas pues que son tantos los que mandan y maltuercen que me cuesta encontrar a los súbditos puros.
En lo tocante a escribir sólo me queda alabarte que a tiempo dejaras el empeño, que ahora de tu libro y tu sudor sólo sacarías un veinte por ciento, y sobre ese el fisco que tiene boca de fraile y necesidad de obispo te sangrara unos buenos diezmos. Del ochenta restante haclales a impresores, libreros, almaceneros, representantes y demás patulea que se jactan de su impericia en ese patio de Monipodio que empezó siendo casa de edición y ya anda por galaxia guttemberg y puede que llegue a universo mundo de “desahogaos” y gestores. Que tú merced hoy no alcanzaría ni para una feria del libro o un plan de lectura.
Disculpa que no me extienda, pero es día de tu gloria y no quiero colmarlo con afanes del siglo, que de mozas ligeras, querellas de juzgado, amoríos desairados e hijos sin padre supiste tanto como hoy se sabe, pero escribiste menos de lo que hoy se escribe, que servicio de badajo y refajo, de culambres y follonías es la única afición que da largos beneficios en esta tu tierra, más que ya no es tierra para Alonsos, Aldonzas ni Sanchos, sino para que viva y medren Celestinas, Justinas, Maritornes y toda una bandada de pichones cimbéles.
En otra, admirado D. Miguel, seguiré contando de cuantas razones avalan que no volváis, que paz suficiente gozáis en esa tumba que no voy a señalar.
Vuestro, affmo.
Avellaneda
EL QUIJOTE DE GÓMEZ DOMINGO

«Es algo sencillo, hecho sólo con polvo de carbón, papel y agua, pero también es muy difícil porque con estos pocos medios hay que expresar mucho. Ha sido todo un reto». El pintor Luis Gómez Domingo presentó ayer una nueva exposición en el Museo del Bierzo, Evocaciones del Quijote , que a través de 21 cuadros muestra su particular visión de la obra de Miguel de Cervantes.
La muestra estará abierta hasta el próximo 20 de junio. «Estos cuadros corresponden a la primera salida del Quijote, aún queda mucho por representar», apuntó el autor durante la presentación y añadió que trabajar sobre este libro ha podido hacerlo ahora, desde la madurez artística, aunque la idea «es algo que llevas dentro desde hace mucho, lo guardas, pero no te atreves a demostrarlo».
Por primera vez. La concejala de Cultura de Ponferrada, Susana Téllez, aseguró que la muestra, además se suma a la feria del libro y también es un complemento a la exposición permanente del Museo del Bierzo.
El turolense Luis Gómez Domingo, afincado en la comarca desde hace años, destacó su carácter «dual» como artista y como profesor para que otros aprendan el arte, «si no enseño me quedo corto». Pese a todo, aseguró que «es muy difícil explicarlo, porque las decisiones se toman en décimas de segundo». Por este motivo, a la entrada del museo pueden contemplarse algunos de los bocetos y dos de los cuadros realizados para la exposición, con los elementos que han sido empleados para realizarlos.
«Por desgracia en este mundo hay más Sanchos que Quijotes, aunque con los jóvenes de ahora, habrá en un futuro más Quijotes», señaló el artista que expone por primera vez en el Museo del Bierzo y el catálogo de la muestra formará también parte de la colección del centro, tal y como apuntó Téllez.
«Las posibilidades del Quijote son infinitas». Gómez Domingo asegura que seguirá trabajando con esta obra y que en esos cuadros «se verá también mi evolución como artista, habrá cosas diferentes con la misma técnica».
El Quijote de Gómez Domingo ( Diario de León - 23/04/2010 )
jueves, 8 de abril de 2010
DESCUBRIÓ QUE EL AMOR
lunes, 5 de abril de 2010
La actuación, I
Hizo frío durante todo el día. Las bocanadas de aire que bajaban desde el Paso de la Yegua eran en las calles una sola ráfaga afilada, que impedía a los habitantes del pueblo las respiraciones largas. Hacia las cuatro de la tarde, cuando el sol se posó sobre la cima izquierda -la de los dos mil ciento setenta metros-, las plazas, las esquinas, los callejones se llenaron de remolinos helados, restos del último invierno más largo desde hace sesenta y tantos años. El pueblo entero se llenó de bufidos despiadados impropios de un abril mediado. Las chimeneas humeaban a las cinco de la tarde con penachos vacilantes que ascendían tímidos y enseguida se abatían en jirones lamiendo las tejas pesadamente. No había una sola puerta abierta. A las siete de la tarde, inesperadamente, densas nubes cenicientas se cernieron sobre los tejados y las techumbres de sobera. Todo el valle quedó sumido en la oscuridad. Cesó el viento y, tras las puertas, el silencio ocupó los espacios vacíos que dejaba la negritud.
viernes, 2 de abril de 2010
POSTDATA
miércoles, 24 de marzo de 2010
Uno no pregunta nunca
Uno no pregunta nunca sobre los ancestros porque uno cree que del pasado familiar lo conoce todo, en general, y que no necesita saber nada más de esa realidad rancia e inoperante. Así que uno va por la vida como un ser único, ignorantemente único, poseído por una virtud insólita que le hace ignorar a los pretéritos y referirse a sus congéneres como “la gente”. Uno es feliz en el devenir diario porque el mañana es un continuo amanecer que avanza imparable desde los límites de los más llanos y verdes praderíos.
Y de pronto, en lo más alto del cielo más azul y brillante, uno ve aparecer una nubecilla que, por lo incómoda, bien pudiera considerarse una tormenta. Y es ello que del pasado prístino de mis predecesores ha emergido la figura de un abuelo que fue desbravador de reses imposibles para el ejército y después por un “no mires más a esa mujer” fue condenado por homicidio en rebeldía. Vivió en Camagüey y allí se amancebó sucesivamente con seis mujeres. Pendenciero, calavera, vividor y crápula, con toda seguridad, fue repudiado por consejo familiar y condenado al olvido más absoluto. No era yo solo quien ignoraba su existencia. Fue durante una de esas jornadas en las que hay que deshacer una casa cuando encontré un rimero de cartas, convenientemente atadas con un cordel encerado, con remite de los servicios postales de Cuba. Durante días leí las numerosas razones que daba a la abuela para que le permitiera volver a casa. Confesiones y súplicas encendidas de un corazón contrito, que no parecía convenir al trueno, que una letra femenina antigua había calificado en una esquina del sobre con un simple “del cabrón”.
domingo, 21 de marzo de 2010
ELLA TE HA ESCLAVIZADO
She look’d at me as she did love,
sábado, 20 de marzo de 2010
PERO YO NO QUIERO IR A VENECIA
jueves, 18 de marzo de 2010
EL LETRERO APAGADO
domingo, 14 de marzo de 2010
POR MI LADO
jueves, 11 de marzo de 2010
POR SIEMPRE JUEVES

Amanece. Paredes absurdas brillan
temprano, escarchadas de jueves,
muy limpias, de envidias,
de sueños descarados.
Por allí entra una turba
de amas de casa. Las sucursales
se inflaman con cólera bancaria.
Extraen de sus cuentas, la muerte fulminante,
el monto amargo: a tanto findemés
y pago en carne, saldo final,
otro jueves deplorable.
De las tabernas, también, caen
rezumos agrios y fulgores
humillantes, furias
de pasiones inertes
que a todos nos hacen
más jueves.
miércoles, 10 de marzo de 2010
CALLE DE LA DELICIA

Hoy es una calle teñida de viernes
y de sollozos perdidos
hasta el amanecer.
Fluye un resto de charco negro
en el cobalto parpadeante.
Es un viernes permanentemente
vacío, otro resto de arcadas,
es el final de la fiesta.
Hoy es otra vez aquella ciudad
que huye, entre alaridos, de su pesadilla
y es un compás perdido,
un taconeo profundo,
la afonía de un grito.
Amanece la pálida púrpura,
bruñida de edificios,
brama la calle con la misma
hediondez .
Hay pasos otra vez llevando,
trayendo, subiendo, bajando
despojos de viernes.
martes, 9 de marzo de 2010
CASTING PARA INOLVIDABLES E INDISPENSABLES I
EL NENE SEVILLA
¿Queréis que os cuente quien fue el Nene Sevilla? No tiene ningún misterio, fue un muerto de hambre que decidió meterse en esto de los asesinatos por encargo. Lo normal cuando uno tiene las hambres acumuladas de siete de familia, incluyendo a mayores dos cuñadas y una sobrina ciega. Lo normal cuando a las dos de la tarde arreciaban los reproches en vez de aparecer la comida. Yo no soy ningún inútil. ¿Tú? ¿A quién vas a matar tú, Nene Sevilla? ¡Cómo no sea de un susto al verte! Porque tú eres un rato feo, Nene Sevilla. Y flojo, muy flojo, hijo; hasta entre las sábanas, que ya no sé si darte un beso o hacerte el boca a boca. Yo… ya lo veréis. Voy a preparar una carnicería. Y me abro que no quiero…
El Nene Sevilla tuvo mala suerte porque toda su familia, cuñadas incluidas, le daban a la lengua en cada calle, por las tiendas, en las colas del paro y siempre contaban lo bragao que era el Nene Sevilla. Este, decían, va a cometer un crimen tan grande que va a pasar de barbaridad p’arriba. ¿Por venganza? ¡Que va! Por la Plaza Mayor o por las Delicias. ¿Por encargo? ¡No! Pa solucionar la vida. Pero ¿él solo? O con su organización o con su banda o con un comando. ¿Y no tiene miedo? ¿De quién? Si esto que hace es secreto y no lo sabe nadie y menos que nadie, la policía.
El Nene Sevilla se fue a beber cerveza barata, como cada día a un bar de las afueras que le pagaba así que cargara las cajas y los bidones, limpiara el almacén y fregara el pequeño patio trasero. Se cortó la mano derecha con un cristal de botella que no vió. Soltó un juramento y se limpió en la camiseta la mano renegrida. Al Nene Sevilla lo detuvieron en esa misma cantina, lo acusaron de un crimen atroz al final de las Delicias, un político muy célebre. Le golpearon la cabeza contra el suelo al detenerlo. Fuiste tú, fuiste tú, eh Sevilla. ¿Yo? ¿El qué? Fuiste tú. Toda la ciudad lo sabía. Ibas a hacer algo grande. Muy sonado. Se contaba por cada esquina. Yo sólo he descargao cajas y bidones. ¿Y esa sangre en la camiseta? De la mano, me corté con una esquirla. Pues prepárate por la que se te viene encima.
El Nene Sevilla empujó al policía y echó a correr pero estaba torpe y lo bastante borracho para no oír que le echaban el alto. Corrió casi hasta alcanzar la esquina, dio una voltereta de gato y se quedó sin aliento panza arriba con cara de asustao sin saber por qué se le había ido la vida.
domingo, 7 de marzo de 2010
PERO JUSTO ESA ES
Estoy agotando todos los títulos posibles para historias que seguramente ya no escribiré. Acabo de desechar treinta y dos y he de reconocer que al menos cuatro no estaban mal. Mi amigo Juan, y único lector, me dice que esto es un derroche de energía innecesario, que basta con que nunca escriba las historias y ya está. Pero yo sé que no es igual, porque si no me deshago de todas esas palabras y frases, como puedo estar seguro de que pretendía escribirlas. Mi amigo Juan, y único lector, me dice que lo que tengo que hacer es escribir historias, no borrar títulos. Dice que debo mirar al lado positivo en el que un lector como él mismo pueda disfrutar con asuntos y argumentos que a él no se le ocurrirían. Dice que debo pensar en historias que empiezan, siguen y acaban. Las bonitas historias de toda la vida. Y resulta que ya solo tengo resuelta una historia, pero justo esa es la historia más cruda de frontera, la de la frontera misma y todavía no he encontrado el valor para escribirla.
jueves, 4 de marzo de 2010
CRÓNICA DE DESASTRES
Por no andar en tópicos otra vez, no voy a anotar aquello de que el resumen de la vida está en lo que se lleva. Así que empezaré de nuevo. El resumen de la vida suele ser un libro mayor de asientos truncados y un libro menor de recetas, consultas, padeceres, intervenciones, convalecencias, revisiones, rehabilitaciones. Lo que se llama un historial médico.
En el libro mayor constan por estricto orden todos los fracasos, desde la primera bravata adolescente hasta la última amistad que se ha dado de baja mediante silencio administrativo, que es un método muy español. Por apartados figuran: los sueños no alcanzados, las promesas incumplidas, las espantadas, las rendiciones.
Lo peor de todo es caminar cada día con ese mamotreto abundante que rebosa de nombres de antiguos amigos, como un cementerio bélico: Desaparecido el tantos de tal. Lo peor es el eterno regreso a puntos perdidos en el desembarco de esta batalla de la vida: “cuando yo era niño”, “recuerdas aquel verano de nosecuántos, a ti te estaba saliendo el bigote”. Es un no parar de mirar huellas fosilizadas, fotos de peinados irreconocibles, alardes del “con lo que yo era” o “aquello si que fue”.
Pero la vida, me dice mi amigo Rafa que ya está de vuelta de todo, no es una batalla, es una derrota, un desastre a plazo fijo que no tiene solución. Y siempre acabamos brindando por los que no hemos vuelto a ver.
domingo, 28 de febrero de 2010
ANTES DEL RUMOR DEL VIENTO.
Fin.
Ya no está escrito en ningún sitio,
pero lo sé, hoy es antes de todo.
Antes del rumor del viento dormido
en tu pelo, antes de que tus labios
se despegaran en el borde justo
de un no sé que ya no recuerdo,
antes de que tus hombros señalasen
la dirección incierta
de tus pensamientos.
Fin.
Hoy es antes de todo eso
en un mundo viejo ,en singular,
en un manco mundo nuevo
y es, también, un qué más da,
y un eso es lo de menos.
No está escrito en ningún sitio,
pero lo sé hoy soy otra víctima
anónima de un amor muerto.
Y fin.
sábado, 27 de febrero de 2010
TE VI Y...
Volví a mirarlas, mientras escribían no sé qué. Pequeñas e impacientes, asfixiaban al bolígrafo, lo exprimían, lo torturaban infatigables por una senda de trazos veloces, ajenos como las nubes del pasado verano. De pronto, se detenían a pensar y se agitaban. Inesperadamente, frotaban las yemas. La materia del pensamiento regresaba. Volvían a escribir.
Finalmente encontré una de tus manos durante un saludo, un apretón cortés, una presentación necesaria que me trajo la certeza de haber llegado a la frontera que nunca traspasaríamos. Creo que era la mano izquierda. La derecha estaba vendada. Recuerdo que se demoró algo más de lo necesario apretando mi mano. La falta de costumbre.
A partir de ahí tus manos desgranaron para mí el mejor repertorio de caricias que encontré por mis sueños. Las compuse y recompuse con tactos diferentes, con frías ternuras, con desleídas fragilidades. Repasando lentas un centímetro de piel. Traspasándome audaces. Sosteniéndome sensibles el mentón.
Te he visto de nuevo. Sé que esta será la última vez. Y no me duele no volver a verte ni el no poder decirte ya lo que hice por ti. Sólo me queda el pesar de no contemplar tus manos en este fragmento final, al desviar los ojos.
viernes, 26 de febrero de 2010
NO ME ENSEÑÉIS MÁS FOTOS
martes, 23 de febrero de 2010
¡Que por qué comencé a escribir!

¡Que por qué comencé a escribir! Si me lo hubieran preguntado hace veinte años, habría contestado “yo que sé.” Diez años atrás o adelante la respuesta andaría porque “era la razón de mi vida” o por “no podía eludir las palabras, decirlas es lo que debía”.
Pero me lo preguntas hoy, precisamente hoy. Hoy que he doblado definitivamente la esquina y ya no tengo valor para mentirme. Me lo preguntas hoy y debo decirte que comencé a escribir porque hablar no se me daba bien, porque nadie me escuchaba, porque ni yo mismo me oía, porque mi mundo era tan insignificante que no merecía la compasión de los recuerdos que se prolongan toda la vida.
Empecé a construir una infancia con los retazos de lo que no tenía y una adolescencia interesante que oscilaba como todas entre muchos fracasos y algún acierto, magnificado, pero corto de alegría. Mi juventud dos o tres éxitos que con el tiempo me creería, una juventud magníficamente sombría.
Después los años echaron a correr por delante de mí y ya no se me borró esta expresión de asombro, de ir a rebufo de la vida. Y tarde, siempre tarde. Llegando a cada parte justo cuando otro que me sustituía, acababa de vivirla. Y oía que hablaban de mí y yo estaba en otra parte, en otro asunto. Simplemente, no estaba mientras la vida sucedía. Y noche tras noche volvía a inventarla, a traducir a la lengua de todos las horas perdidas y los gestos y los besos inexistentes y las caricias omitidas.
¡Que por qué comencé a escribir! Para vivir y tener derecho a contármelo y creerlo al pie de la letra, así, bien ordenados los afectos, los amigos, las intimidades, los leves fracasos, los deseos…, los deseos inconfesables y los otros, los no confesados. Para contarme cada noche esa historia que me cerraba tranquilamente los párpados, para sustituir la primera hora de cada mañana con los efectos de un nuevo relato. Y he doblado la esquina ¡Y me he contado tántos!
Ahora lo cuento porque ya da igual, me he descubierto el truco. Este negocio ya está desmantelado.
lunes, 22 de febrero de 2010
Un hombre feliz suplica a las tinieblas

Un pie tras otro y otro, otro y otro,
ya está.
Ha llegado puntualmente
un hombre.
Es la hora del abismo
feliz.
Ahueca las manos,
suplica.
Las dedos en su gurruño juegan
a las tinieblas
y se detienen donde el perfume
de los desvíos
rompe en espumas
sus filos
y los ángeles huecos penden
de sedas,
tramas letales del destino.
viernes, 19 de febrero de 2010

Dice Tomás Sánchez Santiago en el prólogo de “Mortajas”:
Hay una estirpe atroz de libros que llegan a las manos como llegaría a una taza de café una lágrima fulminante de cemento: lo seco flotando sobre lo amargo.”
Y esto es el comienzo de un impresionante prólogo al último libro en mano de Luis Miguel Rabanal. Y por no añadir aquí el resto del prólogo ni un amén, escribo la doble maravilla que supone cada libro de mi largamente admirado Luis Miguel Rabanal. Tan largamente como insuficientemente admirado. Y en esta última admiración cargo la cuenta de la amistad con que me honra. Lo que no dice Tomás Sánchez Santiago es que hay palabras como esta de “Mortajas” que sólo pueden ser de pueblo, y antiguas, palabras que casi sucumbieron hace dos generaciones, bueno, en mi tierra hace una porque aquí todo va más atrasado.
El libro. El libro que he pasado y repasado palabra a palabra ha sido mi delicia desde que lo recogí. Tanto que aunque me urgía yo mismo a terminar estas líneas, me hacía valedor de la simple disculpa: “Otra lectura. Sólo otra. Lo leo otra vez y ya, me pongo”. Y así, una tras otra, finalmente he conseguido agotar el plazo, los plazos. Hoy toca decir algo de “Mortajas”. Y, como siempre que esto ocurre, no es sencillo porque los poemas de Luis Miguel siempre me dejan con el aliento justo para la siguiente respiración, no para escribir.
Me parece que este poemario es como el repaso final de los paisajes esenciales del escritor, los de su infancia dejada, pensada, revivida y redimida: Ceide, el Ariego, la Piedra, Valdeluna, todo Olleir. Es una metáfora con frío de musgos que le sirve al poeta para maldecir las palabras, esas mismas palabras que dice para olvidar y cuyo destino es el de andar perennemente los pasos de un recuerdo preciso y amargo y muy tuyo y tan mío que no le encuentro los perfiles de la distancia poética ni de las vivencias embalsamadas en un tiempo que invade cada pausa, que habita cada cadencia.
Digo Llueve inmensamente
como en los días útiles.
Cuando el desamparo era inmisericorde
y te amaban sin fin.
Y al callarme únicamente siento que estas palabras que son mías las haya escrito Luis Miguel. Y únicamente siento que las dimensiones del placer y del dolor, de la alegría y de la amargura, en sus manos, son las rayitas de una regla escolar. Y la realidad es un centímetro de nuestra piel que mantiene los gozos más antiguos en el sitio del sufrir, o al revés.
Y sigo El era un niño que busca
en Montecorral su sombra.
Nueve ventanas para ella,
Ya está. A mí también se me acaba de caer todo el pasado encima o a lo mejor sólo los recuerdos que me brindaste.
Te reconozco en cada palabra, aunque estas vienen más desnudas, más exactas y feroces, como si nada importara después de haber sido dichas. La mot juste y tengo ante mí la declaración vital más poderosa que tiene la poesía de la herida inacabada que redacta Luis Miguel, poesía para olvidar, poesía para olvidar el valor despreciable de las palabras a la hora de expresar.
Y concluyo Nos quedan tantas cosas
por hacer, el contagio de mi voz
por su silencio.
Lo dicho, todo lo demás son palabras para olvidar.
miércoles, 17 de febrero de 2010
A TIENTAS

Te condeno a no medir en mis ojos
la profundidad de las miradas
con el palpitar lento de tu boca,
con el sabor y las benditas cegueras.
Tenías razón, al final, no me conoces,
no me verás tal como yo era,
únicamente real en el perfil
de la oscuridad, cuando llegabas
con tu frenesí de mareas antiguas.
Y ese yo se fue convirtiendo en este ahogado,
un residuo de las nieblas largamente paseadas;
azules, nieblas azules, devastadoras
de los filos cómplices que nos ganaron.
Te condeno, eternamente, a vagar
lejos de este glaucoma azul,
por los restos de los restos
de identidades anónimas.
Permanecerás en la frontera del rencor,
sin entrelazar los dedos en la humedad
cálida de mis yemas. Nunca. Nunca más.
Y tampoco te importará.
martes, 16 de febrero de 2010
Está decidido. Seré Nadie.

Por una de esas coincidencias a que te lleva el aburrimiento una tarde cualquiera, entré en un bar y, maquinalmente, pedí un café casi al tiempo que recordaba que en ese lugar había probado alguno de los peores bebedizos de mi vida. Puse fin al enojo con un suspiro y miré al televisor para no darle más vueltas a mi error. Mientras a mi lado toda la concurrencia se sorprendía viendo en el noticiero el avance de los teléfonos del futuro -promesas increíbles de la tecnología (inasible)- reunidos en una gran feria (presencial), yo me iba sintiendo más aterrorizado a medida que la noticia avanzaba. ¡Máquinas del infierno! Por la pantalla retroiluminada y totalmente plana del televisor asomaba un imbécil, spanglish él o inglisñol (no estoy seguro), que en tono divertido cantaba las alabanzas de aquel teléfono móvil, un celular del futuro más inmediato cuya singularidad consistía en detectar tu aspecto a través de una cámara de altísima sensibilidad y nosécuántospíxelesdedoblefunción, y analizar tu rostro sin importarle la guapeza o no, sino tu estrés, tu cague o tu confusión y comunicar al comunicante esos extremos de tu comportamiento. ¡Un maravilloso teléfono delator de terrores y de mentiras! Un artefacto capaz de delatarte a la policía si fuera, si es necesario. La parroquia aplaudía entusiasmada. Memos fanáticos de la tecnología que nos roba el mundo.
En plena euforia futurible, un autosatisfecho gringo calvorota, pasado de güisquis y de botellines de agua mineral, tomó la palabra como un predicador fané en plena histeria de mercadillo para hurgar en la herida que me había abierto y ahondar en la intimidación que me había aplastado contra la arista de la barra: en este modelo de teléfono estará toda vuestra vida. Es un álbum de fotos, de todas las fotos de vuestra existencia, y una oficina completa, para que no dejéis de trabajar en ningún sitio, a ninguna hora; es un bar seco, un punto de encuentro con tus amigos, hasta te permite visitar varios grupos de amigos a la vez. Con esta tecla accedes a tu red social a más velocidad que de ningún otro modo. Esta tecla te hace el rey del mundo, el ombligo del universo. Es la tecla del destino. Sin ella no existes. Simplemente no existes. Sin este móvil tú no serás nadie, tú no estarás en el mundo, nadie sabrá de ti. ¿Nadie? ¿Nadie? ¡Nadie! ¡Gracias, Dios, por haberme escuchado! A partir de julio no tendré teléfono móvil. Nunca tendré ese móvil.
Seré Nadie. Seré Nadie en ese mar de olvido, en esa antigua existencia humana, donde la gente se encuentra en la calle, se da la mano a los niños y a los recién conocidos, los amigos tosen a tu lado, las chicas tienen rasgos tan duros como sus mohínes y son inasequibles y nada neumáticas; donde las pieles transpiran si más, los ojos parpadean de pura necesidad y las mentiras no son instantáneamente detectables mediante un aura cromática.
Seré Nadie entre esas islas monstruosas llamadas Telefónica, Vodafone, en la isla de Sansung en el archipiélago Nokia y en todas las otras que me esperan con sus encantamientos a punto. Islas cuyo nombre repite una legión de sibilas con dos palmos de maquillaje y augures lampiños que repiten a seis palabras por segundo la melopea de la modernidad de turno. En algunas de esas islas olvidaré a mis amigos de carne y hueso tal como son; en otra, viviré un amor cautivo, sin tacto, peso, calor, aroma ni certeza de que quien dice es como dice. En otra, perderé mi tiempo en idas y venidas, en un trabajo inútil que no hace brotar plantas ni crecer animales. En otras y otras, perderé mi nombre y seré una identidad numérica residual o un seudónimo extraño concedido por combinación de posibilidades.
Estoy decidido. Seré Nadie. Regresaré a mi isla y prepararé los harapos para que no me vean recobrar el viejo arco. Y con el viejo arco…
viernes, 12 de febrero de 2010
NO SÉ, NO SÉ
domingo, 31 de enero de 2010
SEÑALES DE VIDA, de César Valle
jueves, 28 de enero de 2010
AMIGO NICOLÁS

Amigo Nicolás:
Hoy que se acaba enero deseo felicitarte este frío.
Mañana se habrá caído esta hoja y
dentro de un mes y pico, esta hora ridícula
que corrige los horarios desajustados de la prosperidad.
Y dentro de tres meses las farmacias notarán las alergias en sus bolsillos.
Y dentro de cinco será verano para los bikinis.
Y para que los pobres se tomen, nos tomemos un respiro
y una urticaria y una salmonela y algún sarpullido.
Y en septiembre habrá otro curso,
tuyo no, por supuesto, ni tampoco mío
para hombres de provecho, de crisis, crédito y montepío.
Y en octubre habrá uvas que nos partirán el lomo,
uvas de crianza y de reserva, malas uvas sin vino.
Y noviembre hará una tregua para visitar
los saludables cementerios. Ver si aún quedan huesas,
agujeros que puedan descarnar nuestros huesos.
Y diciembre, allá al final del calendario
caerá otra vez en invierno. Descenderán monedas,
ascenderán los congelados, por frío,
en un estricto baremo que se ajuste a las expectativas
más optimistas del gobierno.
Y a dos días de que regrese el próximo enero, ya no podré
felicitarte este frío, tan propio, tan nuestro que tenemos.
domingo, 24 de enero de 2010
EL CANON PARDINO
sábado, 23 de enero de 2010
Avellaneda por el mundo

jueves, 21 de enero de 2010
UN TALLO DE LAS HOJAS DE LA PATATA

martes, 19 de enero de 2010
DONDE MUERE EL VIENTO III

Huelga repetir la localización exacta del sorprendente lugar, pues desde un punto de vista científico existen pequeñas variaciones dependientes de los movimientos terráqueos y de las influencias de la gravitación cósmica en general. Pero la clave es que el viento muere –como no podría ser de otro modo- en el punto exacto donde las dos potentes corrientes oceánicas, fría y caliente, archiconocidas, alcanzan el mismo grado de temperatura.
En ese punto mueren los vientos que han llegado rolando sobre las espumas, succionando grandes masas de agua y desalándolas en su furiosa ascensión; en ese preciso punto desaparecen los ventarrones que han arrastrado loess suficiente para crear cordilleras y mesetas vastísimas, que han movido desiertos completos, que han desnudado la tierra de futuros edenes; en ese concretísimo punto se acaban los millones y millones de brisas que barrieron el mundo en continuos movimientos circulares que se desplazaban apenas unos metros cada año de su punto de arranque.
En el susodicho memorial, De Mirabile Facto, en su segunda consideración constaba un largo párrafo en que Marco Polo se hacía eco de las palabras dichas por un monje de las Meteoras en presencia de dos mercaderes de la Serenísima República. Decía, en resumen, que lo verdaderamente interesante de encontrar este lugar –del cuál el también aseguraba tener noticia cierta- era la posibilidad de poseer todos los rumores de las palabras dichas en el mundo por todos los seres humanos, desde el gorjeo primigenio de nuestro primer antecesor al último estertor de un fallecimiento reciente. Tesoro prometedor, sin duda. Tanto como vasta es la labor de desbrozar ese contradiós de palabreos, esa babel de soplos, esa gomorra de silabeos.
Marco Polo pedía ayudas en el Memorial no para librarse de la prisión ni para escribir sobre esta visión de otro viaje, sino para fletar barcos, contratar hombres y costear una expedición capaz de traer de vuelta el mayor tesoro nunca pensado: las palabras de curación, las otras de milagros necesarios, las de la maldad histórica, las que fraguaron conjuras, las que hicieron girar el rumbo de la historia, las que detuvieron el paso del sol, las que condenaron a plagas, las que ardieron, las que llovieron, las que tronaron, las que pronunció el silencio inestable de un sueño. Todas esas y más que sería preciso separar, aventándolas como paja trillada.
lunes, 18 de enero de 2010
DONDE MUERE EL VIENTO II

DONDE MUERE EL VIENTO
Junto al memorial consta una addenda, presumiblemente auténtica, que describe las cualidades del dicho lugar, modo real de identificarlo y de la previsión de sus consecuencias. Dicho memorial, llamado De Mirabile Facto, fue quemado en 1768 en Lassellière por el bien de la razón y del progreso. En 1905 se encontró una copia simple, realizada a mano inculta y sin anotaciones de margen, considerada falsa. Fue el motivo para retomar la búsqueda interrumpida de la “vieja quimera”, que al fin ha concluido con el hallazgo del lugar exacto. La aclaración resultó evidente cuando a las coordenadas del lugar descrito se le añadió la cifra 27.483’56, procedente de la suma no consecutiva de las letras del nombre Nonio Effendo.
domingo, 17 de enero de 2010
EL CANON PARDINO
jueves, 14 de enero de 2010
DONDE MUERE EL VIENTO I

DONDE MUERE EL VIENTO
Se han necesitado once geosatélites exactamente alineados alrededor del Trópico de Cáncer y un afortunadísimo cálculo –inexpresable aquí, dado el galimatías de grados, minutos, segundos, acimuts y subdecimales que supuso- para lograr dar al fin con el lugar donde muere el viento. Sí, la expresión es exacta: el lugar donde muere el viento. Este viejo deseo de la humanidad, esta búsqueda iniciada por Nonio Effendo, dibujante y cartógrafo en seis expediciones de Marco Polo, fue abandonado en 1763, tras ser condenada esta iniciativa por la Asamblea de Geógrafos de Lassellière, en París, y por el Archivo General de Pruebas Geométricas de Grenoble, un año más tarde. Hasta doce actas se redactan en los seis meses siguientes haciendo pública la denominación de superchería que durante siglos supuso esa búsqueda.