miércoles, 24 de marzo de 2010

Uno no pregunta nunca

Uno no pregunta nunca sobre los ancestros porque uno cree que del pasado familiar lo conoce todo, en general, y que no necesita saber nada más de esa realidad rancia e inoperante. Así que uno va por la vida como un ser único, ignorantemente único, poseído por una virtud insólita que le hace ignorar a los pretéritos y referirse a sus congéneres como “la gente”. Uno es feliz en el devenir diario porque el mañana es un continuo amanecer que avanza imparable desde los límites de los más llanos y verdes praderíos.

Y de pronto, en lo más alto del cielo más azul y brillante, uno ve aparecer una nubecilla que, por lo incómoda, bien pudiera considerarse una tormenta. Y es ello que del pasado prístino de mis predecesores ha emergido la figura de un abuelo que fue desbravador de reses imposibles para el ejército y después por un “no mires más a esa mujer” fue condenado por homicidio en rebeldía. Vivió en Camagüey y allí se amancebó sucesivamente con seis mujeres. Pendenciero, calavera, vividor y crápula, con toda seguridad, fue repudiado por consejo familiar y condenado al olvido más absoluto. No era yo solo quien ignoraba su existencia. Fue durante una de esas jornadas en las que hay que deshacer una casa cuando encontré un rimero de cartas, convenientemente atadas con un cordel encerado, con remite de los servicios postales de Cuba. Durante días leí las numerosas razones que daba a la abuela para que le permitiera volver a casa. Confesiones y súplicas encendidas de un corazón contrito, que no parecía convenir al trueno, que una letra femenina antigua había calificado en una esquina del sobre con un simple “del cabrón”.

4 comentarios:

Noe. dijo...

Jajajajaja me ha encantado! ¿Ese cabrón fue fuino en la distancia? ¡Ay, el arrepentimiento tarde! Qué daño hace a los arrepentidos... ¿verdad?

AVELLANEDA dijo...

Y tú que lo digas. No sabes cómo me alegra verte reír.

Graciela L Arguello dijo...

Querer tarde es no querer.
"vaya usted con dios, cabròn de mi alma, !" habrà dicho tu abuela mientras encontraba solaz en un chivo más cercano y menos contrito. Un beso Graciela

Azul dijo...

Igual el tío se pensaba que por pasar el tiempo su pecado sería más leve... Nos ha jodío.