lunes, 27 de diciembre de 2010

Consejos

Siempre acabo preguntándome por qué doy consejos. ¿Por qué si no soy capaz de seguirlos, los doy? ¿Qué me hace creerme capaz de dirigir los pasos de alguien? Yo que sé que el viento del destino no da consejos y que ni la voluntad viene con manual de uso. Será por burlar aquella vieja regla de la inutilidad de las vidas no vividas, será por congraciarme con las sombras que regresan de melancolías pasadas, será por aceptar el derroche de fe fallida que me acompaña. Es la pregunta cuya respuesta todavía me adeudo y que, con suerte, aplazaré otro año en aras de futuros olvidos, hasta que al fin aprenda a no dar consejos para que la vida ajena se abra paso sin mi estorbo.

4 comentarios:

Graciela L Arguello dijo...

Ja!!! A todos nos pasa lo mismo. Cuanto más incapaces somos de hacer las cosas, más aconsejampos sobre ellas...
En mi tierra hay un dicho "el que sabe hace, y el que no sabe, enseña...."
Un poco extremo tal vez, pero muy aplicable a los consejos.
Un beso graciela

Graciela L Arguello dijo...

Ja!!! A todos nos pasa lo mismo. Cuanto más incapaces somos de hacer las cosas, más aconsejampos sobre ellas...
En mi tierra hay un dicho "el que sabe hace, y el que no sabe, enseña...."
Un poco extremo tal vez, pero muy aplicable a los consejos.
Un beso graciela

AVELLANEDA dijo...

siempre en el clavo, Graciela.

Noe. dijo...

Tu consejo son mi "Los hombres".