Por si tú quieres. Te sugiero algo sobre un libro. Te sugiero que me sugieras otro. Te sugiero volvernos librescos, o simplemente leer. Te sugiero ignorar planes para leer. Te sugiero perdernos entre las páginas de ese mundo caduco y real que es distinto aunque lo caminemos juntos. Te sugi...
sábado, 31 de diciembre de 2011
VENCE EL PLAZO
jueves, 22 de diciembre de 2011
La Maestra en La Hubiera
domingo, 18 de diciembre de 2011
LA HUBIERA
sábado, 10 de diciembre de 2011
DICKENS EN PLATADILLA.
viernes, 2 de diciembre de 2011
PLATADILLA
domingo, 27 de noviembre de 2011
El Cimbre
NI FALTA QUE OS HACE
lunes, 7 de noviembre de 2011
Luis Miguel me ha dedicado este poema y me ha dejado sin palabras.
Poema para leer en voz muy baja
.
Para Félix Fernández López
El desamparo era un mastín que ladraba
siempre a las tres de la tarde.
No sabía aún el viajero
de la tenacidad de ciertas ortigas
que pudren las manos después del amor.
Los faroles hablan de un tiempo
que ocurrió sin más intervalo,
de escobas ardiendo en Montecorral
como un suspiro en las piérgulas de antes.
Algo pasaría en ese paraje ignoto
que ahora se cumple.
Los afiladores traen la muerte
en sus coderas de badana, los niños
ni siquiera se asoman al sol de marzo.
El viajero eres tú
y la desolación escucha tus latidos.
No, no debes volver.
martes, 1 de noviembre de 2011
Puede decirse
domingo, 30 de octubre de 2011
¿Qué extraño hilo...?
lunes, 24 de octubre de 2011
Otoño
sábado, 15 de octubre de 2011
¿Y si me equivoqué?
martes, 11 de octubre de 2011
CONFLICTO, CONFLICTO!!
miércoles, 5 de octubre de 2011
Este tunante poeta maestro humanista, Luis Miguel Rabanal, alivio de tostones!
viernes, 30 de septiembre de 2011
PARA EL OFICIO DE VIVIDOR.
lunes, 26 de septiembre de 2011
AL RUMOR QUE ACUNA LA HIERBA
martes, 6 de septiembre de 2011
18 minutos.
jueves, 18 de agosto de 2011
ALMAZUELA DE LA PIEDRA.
entre las risas prietas,
hay dos tristes iniciales
con restos de aquella urgencia,
de aquel susto soberano
que escribimos en las piedras
lunes, 8 de agosto de 2011
CALLE DEL POETA LUIS MIGUEL RABANAL.

viernes, 5 de agosto de 2011
ALMAZUELA DE LOS SIETE AÑOS
Mis bolsillos más tiernos siempre
con un roto de pana oscura en el fondo
abultaban escasos de empeños.
jueves, 4 de agosto de 2011
ALMAZUELA DEL DESAMPARO
Ha cumplido la hora, y en el plazo previsto rindo mis deseos desde este lado de las colinas ignominiosas, desde sus musgos cenicientos te brindo este gesto para decirte, tuya es la cosecha, tuyo todo aquello que sembré en la nada y, por miedo, aré en el viento.
martes, 2 de agosto de 2011
ALMAZUELA DE LA INOCENCIA
Y me vencí por la costumbre
de los años a aplaudir derrotas.
Sin el beso que concluye los cuentos.
César Valle
sábado, 30 de julio de 2011
SONETO ESCASO
SONETO ESCASO
Mica la piedra se llama
y, fuera de toda razón,
muestra alegre un corazón
que ni muere ni se inflama.
Y la piedra, que se llama Mica,
en un alarde de emoción,
brinda al cielo la pasión
que a otro nombre suplica.
"Tu nombre, grabado, me pertenece;
yo no te olvidaré jamás,
en mí estás. Tuya, Mica".
… … … …
jueves, 28 de julio de 2011
SONETO CONTRAHECHO
Tampoco sucederá nada mañana,
ya lo verás. Y tendremos que soportar
otra tarde incandescente en los bordes
de la fecha anodina, que pasa interminable
ante nuestras narices. Y hundiremos
las manos en los bolsillos vacíos
y profundos de la noche. Y volveremos
a asombrarnos con esa moneda
gris, en medio del charco,
que nos ahorra sueños inútiles.
Tampoco sucederá nada mañana,
y te besaré al modo lento
con que adelantamos a los trenes
que caminan a oscuras
por mis sueños sin palabras.
César Valle.
lunes, 25 de julio de 2011
Esto no lo leas.
Esta carta, ahora lo sé, debería haber llegado ya a tus manos antes de que se abatieran sobre mi vida los silencios y antes de que se secaran los charcos hurtados a la infancia, pero no lo hizo. La retuvo, estoy seguro, un revuelo de suspiros, hurtados al latido de los vientos. Y si en este momento la juzgan, silenciosa mente, tus pupilas es porque una apremiante memoria te busca desde su fondo para acomodarte en las dimensiones de una descripción exacta. Te definen: una mirada dañada por tanta insistencia en lograr arrepentimientos ajenos; una sordera sobrevenida por los pulsos perdidos en probables recuerdos; la mudez de tus dedos, amantes sinceros y amarillos de todos los despechos, incluidos los innombrables; el color violáceo de la línea de tu sonrisa recién adquirida; el miedo tibio de tus sueños pulcramente recortados; tu pelo recogido; la cintura perdida en un contorno incierto tu blusa que conquista las miradas que no pretendo.
Esta carta, ya lo ves, pertenece a ese desván donde se embotan las caricias y se rinden las sonrisas al incondicional enero. Nunca te llegará, nunca. Pero has de saber que siempre deseó volar de mi mano a tus pechos y hoy, por fin, esto no lo leas ¿Qué te estaba escribiendo?
sábado, 23 de julio de 2011
Com si algú acaronès la porta.
En esa librería nunca hay libros en catalán, por ejemplo. Y yo no hablo catalán. Nada. Por eso es más inexplicable que en el merodeo de la librería, yo acabara precisamente ante un libro con título en catalán y me decidiera, precisamente, a abrirlo. Pero lo hice, y me engancharon esas palabras en apariencia inocuas:
La fressa va ser mínima. Com si algú acaronés la porta. Es va obrir silenciosamente i una mà enguantada va agafar el pom per dins perquè no fes soroll.
La verdad es que entendí poco, muy poco. O que supuse, más que entendí. Pero aquellas frases me resultaron familiares, antiguas y familiares. Como frases que hubieran dormido en un recoveco de la memoria, resignadas ya a no volver a significar nunca nada. Y despertaron. Despertaron para llevar a mi presencia una realidad que me pertenece, pero de la misma extraña manera que me pertenece el conocimiento atávico que me aportan en la piel o los ojos las herencias de tantos antepasados sin nombre ni historia.
Volví a cerrar el volumen y leí el título Les Veus del Pamano. Y entonces tuve claro que aquello no me sonaba de nada. Ni tampoco conocía a Jaume Cabré que sin duda había encontrado la hebra del hado adecuado que trae los libros indicados al sitio oportuno.
Ahora debo dejar de escribir. No me esperéis durante algún tiempo. Empiezo a leer:
La fressa va ser mínima. Com si algú acaronés…
martes, 19 de julio de 2011
HASTA EL REVERSO DEL MUNDO
Yo ya no salgo de noche.
Han cerrado el bar donde
nos encontrábamos. Sí,
ese donde yo te acechaba
madrugadas completas y tú
ignorabas mi presencia.
Yo ya no salgo de noche
a rellenar copas con
tu nombre, a beber
esa voz tuya que jamás
responde. A repasar
labios perlados de vasos
o sorbos incongruentes
de otras conversaciones o
esos abandonos definitivos
que he fingido en mil
ocasiones.
Yo ya no salgo de noche.
Alguna tarde aguardo
donde el reloj, en esa
farola donde paran las
horas y vienen
retrasos y puntualidades
y citas que nunca me reconocen.
Yo ya no salgo de noche
a amar tu quimera,
y borracho de sueño
pronuncio tu nombre,
pronuncio tu nombre,
pronuncio tu nombre
hasta el reverso del mundo
donde suena
en labios de otro hombre.
domingo, 17 de julio de 2011
Si lo lees, como espero...
Sé que me vas a matar cuando te enteres ¡Me vas a matar!. He perdido el recuerdo, el recuerdo de nuestro único beso. Mío fue el primero, ya lo sabes. Y con la pérdida me ha venido la desgracia de olvidar su verdadera importancia. Una desgracia porque ¿Cómo hablaré ahora de eso con nadie? o ¿De qué hablaré si ya no tengo el recuerdo del beso?. Ese beso era el centro de nuestras conversaciones cada vez que nos encontrábamos. Uno, sólo uno, pero tan nombrado, explicado, recordado que casi llegué a componer con él una larga historia de amor, con sus quiebras, con sus adioses, con sus reencuentros. Creo que llegué a exagerar. Y a ti nunca te pareció mal. Me seguías el hilo de esa historia posible. Disfrutabas tanto como yo.
Ahora ya no sé si fue un beso torpe y fugaz o uno de esos, intensos, interminables. No sé si fue robado, furtivo, de encontronazo, o leve, tímido y lento. No sé a qué me supo. No sé, siquiera, si reinventarlo con palabras sacadas de poemas y esquejes de novela sentimental será igual, si me servirá como aquel para que prendan algunos amores más o florezcan otros besos. Con el recuerdo del beso he perdido todo eso, y a ti también. El beso venía unido a tu nombre, que ahora tampoco recuerdo. Por eso te escribo en este papel que dejo aquí, para que lo leas y dejes tu nombre escrito al pie o me llames al número de teléfono que anoto en el reverso.
Si lo lees, como espero, sé que me vas a matar.
lunes, 11 de julio de 2011
PARA ENTRAR ASÍ, SALVAJEMENTE,
De ESTE FILÓN DE DESAMPAROS
PARA ENTRAR ASÍ, SALVAJEMENTE,
Vaya por delante que yo
no soy poeta.
Y sin embargo fui
condenado a la poesía.
¿El cómo…?
Digamos que
a las 8 de una tarde,
(sin anotación en el calendario)
las palabras
del poeta
sonaron suaves
en el rincón más lastimoso
de la sala, justo a mi lado.
Y no las diferencié
de las otras, corrientes,
adecuadas para murmuraciones.
Vaya por delante que yo
no aprecio la poesía.
Sin decirlo, me has preguntado,
poéticamente,
si yo te amo.
Y no puedo responderte que
mi corazón se ha hecho pedazos,
o que mis dedos sólo
padecen
un vocablo obsesionado;
ni que mis ojos,
por la ausencia
de tu sombra,
hace tiempo que cegaron;
o que mis pies han desandado
los rumbos impensables
de muchos deseos impensados.
¡Si yo te amo!
Seguramente, no.
Creo yo que para entrar así,
salvajemente,
en tu pensamiento…
Dime
¿Cuánto durará lo preguntado?
CÉSAR VALLE
sábado, 9 de julio de 2011
LOS ADIOSES
viernes, 8 de julio de 2011
jueves, 7 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
Ya sólo veinticuatro días.
jueves, 5 de mayo de 2011
FALTAN 65 DÍAS.
jueves, 10 de febrero de 2011
GRACIAS A TI POR ACORDARTE DE MÍ.
Medio pan y un libro

Medio pan y un libro.
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
domingo, 16 de enero de 2011
La voz al teléfono
La voz al teléfono me dijo que se había derrumbado. “El corral de Fuente Fiesta se ha derrumbado”. ¿El corral? Pregunté por pura inercia. “Sí. El corral. El corral de tu padre. Bueno, tuyo. Se ha derrumbado”. Di las gracias por la información, mientras la voz mecánica precisaba “Como una bomba. Se ha derrumbado como si le hubieran puesto una bomba. Como si le hubiera caído una bomba desde el cielo.”
Pulsé en la pantalla dos veces y me senté. Me senté preocupado porque algo me decía que ese derrumbe debía provocar alguna reacción en mí, y no había ninguna. Era el corral de mi padre, el que me había dejado en herencia. Un corral sin uso; un corral de ganado, casi vacío y abandonado, situado al noroeste de la carretera que sube hacia el Teleno; un corral cerrado y que únicamente contenía una vieja cama de pastor derrengada, restos disecados de ramallo, de una poda sin fecha, algunas cuerdas podridas. Toda aquella nada caída. Pero la voz había dicho bien, el corral de mi padre. Me lo dejó, me lo regaló, pero nunca fue mío porque nunca volví a usarlo. Nunca desde hace muchos años. Tantos que ya no recuerdo exactamente cuántos. Pero ese corral siempre estuvo presente en los años que compartí con mi padre (durante una tormenta aterradora, en los fríos diciembres llenos de parideras y nieblas, en los merodeos de lobos invisibles, en los veranos de asfixiantes hedores a requesón rancio y abono en fermento). Cuando se cerró definitivamente el corral a mis sueños y mis enfados, el único que realmente lo padeció fue el Tigre, un mastín, que regresaba inútilmente hasta su puerta. Miraba triste aquel abandono y volvía a casa. Cuando un día no lo vimos volver, estuvimos seguros de que una edad completa había muerto, por simple abandono.
Mientras escribo esto, tengo la sensación insostenible de que el derrumbe de Fuente Fiesta ha sido el modo de despedirse definitivamente que ha tenido mi padre. Algo así como ese gesto fugaz de la mano que se alza un instante en algunos adioses. Me queda el recuerdo, claro; los recuerdos. Pero ya son de esa especie que no nos mantiene sino que nos arrastra. Es el recuerdo del tiempo que nos lleva, del tiempo y sus derrumbes. Mi esperanza la ocuparán ahora algunas zarzas y un bosquecillo de ortigas sobre la ruina de los sueños.
lunes, 3 de enero de 2011
Libro de Requiems. Mauricio Wiessenthal

