jueves, 26 de noviembre de 2009

¿CUÁNTAS PALABRAS TE QUEDAN?

En la Justicia humana no es que no confíe, es que no creo. La llaman así y sin embargo es ley, pura y desnuda, es decir, cruel e inhumana. No creo que sea necesaria, pese a todo lo que me digan y solo otra ley me puede obligar a creer en ella, porque esa es la virtud de las leyes, la de que obligan a creer en ellas.
Pero creo en la otra justicia, en la Justicia Poética esa que el primer día de la siguiente vida te pedirá cuentas "¿Cuántas palabras te quedan?" Eso oirás y sabrás que estás a punto de saldar la cuenta de la existencia. ¿Cuántas palabras? Acaso conserves algunas de las serviciales, pero ninguna de las malintencionadas. Habrás agotado las banales, las inanes, las triviales, las de tratar asuntos sin importancia. No te quedará ni una de las dudosas, las esquivas, las dañinas, las letales, las económicas, las salutíferas, las medicinales, las degeneradas, las perversas, las impronunciables y las que soplan en el alma de los rumores.
Entonces atronará la Justicia Poética sobre la niebla de esa podredumbre humana embutida en traje caro, en togas, batas, certificados y galardones ¿Y las restantes? ¿Dónde están las que faltan? ¡Ay, de aquellos que digan no sé! ¡Ay, ese será su gran día de lamento! Cuando de sus bocas perfumadas, blanqueadas, tratadas, alineadas, botoxadas salga un Nunca usé. Nunca. Ni las piadosas, ni las desinteresadas, ni las que dan consuelo, ni las amantes, ni las amables.
La Justicia Poética fallará en favor del silencio que para esa vida fabricarán estas palabras.
En la justicia humana. ¡Dios me libre! Creo tanto que me resulta igual si está que si falta. Déjame que de despedida te diga unas cuantas palabras que me están rebosando en el alma.

6 comentarios:

Begoña Leonardo dijo...

Comentario respecto a la entrada anterior: Me he llevado el cartel
a mi blog para hacerle publi a L.M,
y me he llevado el título, espero que no te moleste, por supuesto digo de donde lo he sacado, es que le he estado dando vueltas y chico, ningún título me parecía tan bueno...
Más tarde leeré la entrada de hoy que ando liadilla, un saludo y lo dicho, si hay algún problema me lo dices y lo quito.

Cariñitos.

AVELLANEDA dijo...

Ningún problema, Begoña

alfaro dijo...

Yo suelo entrar, leer, e irme en silencio, bueno en silencio no, que aquí las palabras tienen cierto eco, tipo sones o soniquete, pero hoy dejo mi constancia del paso.
será por haber leído el coment. de Begoña. de Lm, qué voy a decir y además en público, es cosa del pudor.
Un gran abrazo.

AVELLANEDA dijo...

Gracias alfaro por tus palabras. Siempre me agrada saber que alguien lee este intento de invento mío. Y es tan torpe el invento que ni siquiera controlo el eco ni los sones ni el soniquete, así que tampoco sé si eso es bueno o malo. Debe ser que pensé que casi nadie me leía. En cualquier caso me alegro de saber de ti.

Graciela L Arguello dijo...

Siempre creí yo también solamente en la justicia poética, pero esta vuelta de tuerca que le has dado al concepto me hace respetarla todavía más.
Un beso Graciela

AVELLANEDA dijo...

Solo nos queda esa justicia, Graciela. Lo otro es ley para hacer apaños y favorecer corruptelas.
Un abrazo