Por si tú quieres. Te sugiero algo sobre un libro. Te sugiero que me sugieras otro. Te sugiero volvernos librescos, o simplemente leer. Te sugiero ignorar planes para leer. Te sugiero perdernos entre las páginas de ese mundo caduco y real que es distinto aunque lo caminemos juntos. Te sugi...
viernes, 17 de agosto de 2012
AQUEL EXTRAÑO
miércoles, 21 de marzo de 2012
Madrugada 878
Madrugada 878
Ya ves, inopinado compañero,
son las altas
horas de la noche,
y aquí, con estos otros
trazos, ando a vueltas,
estúpidas y eternas,
comprendiendo razones,
que no quiero.
Son las altas
horas inciertas ya, ves, compañero;
y voy de un desvelo a otro
desvelo, sanado de otoños nuevos,
en viejas primaveras convaleciendo,
sin algazaras recientes,
que no quiero.
Las altas noches, ves
inopinadas, compañero;
ya son horas más crecientes.
Y en aritméticas vigilias
calculo los cocientes, anoto sus productos,
miedo
de vencidas, inútiles prebendas,
que no quiero.
César Valle.
martes, 20 de marzo de 2012
¿Cuántas palabras cuesta la vida?
domingo, 1 de enero de 2012
YA ESTÁ AQUÍ.
sábado, 31 de diciembre de 2011
VENCE EL PLAZO
jueves, 22 de diciembre de 2011
La Maestra en La Hubiera
domingo, 18 de diciembre de 2011
LA HUBIERA
sábado, 10 de diciembre de 2011
DICKENS EN PLATADILLA.
viernes, 2 de diciembre de 2011
PLATADILLA
domingo, 27 de noviembre de 2011
El Cimbre
NI FALTA QUE OS HACE
lunes, 7 de noviembre de 2011
Luis Miguel me ha dedicado este poema y me ha dejado sin palabras.
Poema para leer en voz muy baja
.
Para Félix Fernández López
El desamparo era un mastín que ladraba
siempre a las tres de la tarde.
No sabía aún el viajero
de la tenacidad de ciertas ortigas
que pudren las manos después del amor.
Los faroles hablan de un tiempo
que ocurrió sin más intervalo,
de escobas ardiendo en Montecorral
como un suspiro en las piérgulas de antes.
Algo pasaría en ese paraje ignoto
que ahora se cumple.
Los afiladores traen la muerte
en sus coderas de badana, los niños
ni siquiera se asoman al sol de marzo.
El viajero eres tú
y la desolación escucha tus latidos.
No, no debes volver.