Yo ya no salgo de noche.
Han cerrado el bar donde
nos encontrábamos. Sí,
ese donde yo te acechaba
madrugadas completas y tú
ignorabas mi presencia.
Yo ya no salgo de noche
a rellenar copas con
tu nombre, a beber
esa voz tuya que jamás
responde. A repasar
labios perlados de vasos
o sorbos incongruentes
de otras conversaciones o
esos abandonos definitivos
que he fingido en mil
ocasiones.
Yo ya no salgo de noche.
Alguna tarde aguardo
donde el reloj, en esa
farola donde paran las
horas y vienen
retrasos y puntualidades
y citas que nunca me reconocen.
Yo ya no salgo de noche
a amar tu quimera,
y borracho de sueño
pronuncio tu nombre,
pronuncio tu nombre,
pronuncio tu nombre
hasta el reverso del mundo
donde suena
en labios de otro hombre.


