viernes, 28 de agosto de 2009

CONFESIONES DE UN LECTOR FRUSTRADO II

Admirado Arsenio, amigo y mentor

He tardado en contestar a tu última (carta) no porque no haya seguido tus indicaciones, sino porque ya sabes que me cuesta poner concierto en mis ideas y, más aún, redactarlas de modo que se entienda todo a la primera, sin necesidad de circunloquios y explicaciones. Asistí a la conferencia, como me indicaste, y estuve muy atento todo el tiempo, incluso me propuse ser participativo, pero muy a mi pesar te escribo que no me enteré de nada de lo que allí se dijo. Lo escuche todo, sin perder ripio y aun creí que era fácil pues hablaban en esta lengua castellana. Sin embargo cuando intenté resumir en unas líneas lo escuchado, la mano derecha se me quedó inerte (con la izquierda, como bien conoces, no sé escribir). Comprendí que no sabía nada de lo dicho. Y todavía dudo si Mefistófeles era el que vendió su alma o no. A mí me pareció que eso de no envejecer estaba bien, pero luego dijeron que no, y desde entonces no consigo pasar de lo de la condena metafísica. Incluso me parece que lo de amar a tantas mujeres está bien y que te correspondan es la leche estupendo, a no ser porque en mi caso es imposible, por cosas evidentes que no son de explicar aquí. Y ahí te va la valoración, el libro de Doctor Fausto está bien, y me atrevo a decir que es muy bueno pues que, a lo que dijeron no acerté con casi nada y, por supuesto, no di con las “lecturas ulteriores” ni con los “símbolos subyacentes” ni seguí las “pautas de la interpretación semiótica del grupo de Limoges” (no las encontré).

Como conclusión te digo que ha supuesto un esfuerzo descomunal (por mi parte) y que me han quedado pocas ganas de leer otro libro ahora. No obstante, no te preocupes, seguiré cultivándome.

Tu amigo y servidor.

Lucas Lucillo

domingo, 23 de agosto de 2009

¡Y he comprado tantos libros!

Piensa la gente, mucha, que he comprado tantos libros porque mi pasión es leer. Los que más me conocen creen que, puesto que aprendí a silabear palabras concertadamente en un diario de letra menuda antes de los cinco años, compro libros para compensar todos aquellas faltas de lectura adecuadas de la media infancia. Mis próximos opinan que compro libros para devorarlos insaciablemente.
Y compro libros, sigo comprando libros, que me rodean y no leo; que ya nunca leeré. Compro libros que esperan inútilmente cerrados; que ignoro y me ignoran en profundidad; que sólo me miran de soslayo, como yo miro su lomo con descuido.
Yo sé que compró libros, compulsivamente, porque nunca los tuve (salvo aquel de Gauchos y Gauchitos, que perdió las letras de tanto repasarlo). Los compro para que me rocen y, si hay suerte, me doten de algo de sabiduría, porque desde que olvidé leer no he vuelto a aprender nada.
Los compro porque, a lo mejor, ellos me salvarán del alzheimer.

viernes, 14 de agosto de 2009

Fragmento 3 de Alma Adentro

Hoy ha llegado la carta
que piensas escribirme.
Dice, sin fecha, saludos,
algo breve de tu estado;
y expone, en orden muy exacto,
un capricho, un deseo,
un reproche,
una lista de abrazos por encargo,
un pequeño dictado de esperas
y que de nuevo has soñado
-no recuerdas bien qué-
anteanoche con mis manos.
Punto y aparte.

domingo, 9 de agosto de 2009

CARTA PARA MOUNTAIN VIEW

Estimado lector de Mountain View
Hoy quiero iniciar contigo esta fórmula epistolar. Aunque no te conozco, agradezco tu interés, que viene de tan lejos, por este blog; tu asiduidad en las visitas. Por esa razón me resulta incómodo no poder corresponderte con algo tan simple como la posibilidad de llamarte de algún modo, de poder comunicarme contigo. Si eso es de tu agrado, dispones de mi correo y de mi interés. Hasta entonces, te saludo sin más.

ENTRE BROMAS Y VERAS II

Os diré que el recital en cuestión resultó muy bien. Por falta de originalidad, hacía honor a su título y mezclaba poemas en tono de humor con otros más profundos. Allí había palabras de Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, Cernuda, León Felipe, Bécquer, Borges, Juan de Mena, Juan del Enzina y coplas y canciones populares y romances.
Dieciocho composiciones en total, una hora de duración y un público excelente. El lugar, la iglesia de Joarilla, que está flanqueada por una torre neomudejar. El motivo, la oncena semana cultural de Joarilla de las Matas. El éxito se culminó con una estupenda merienda en las bodegas de Joarilla. Buen vino, buena comida y alguna que otra tradición divertida, como la de "la triste consolada", "el brindis de la cruz".
El recital se repetirá el próximo día 29 en Alcuetas, a las 11 de la noche, si el viento amargacenas o el frío no lo impiden.
Pero, en secreto, yo quiero volver a hacer un recital con poemas de mi admirado Luis Miguel Rabanal. Y que salga mucho mejor que la otra vez.

lunes, 3 de agosto de 2009

ENTRE BROMAS Y VERAS

Entre bromas y veras es el título de un recital poético que he ideado y que, por fin, mañana tendrá lugar ( o sea, que se hará realidad) en una semana cultural de un pueblo llamado Joarilla de las Matas, en León, España. No desvelaré nada más, de momento, del tal recital, porque así tengo espacio para contarlo en otro momento.
Si alguien tiene interés en conocer más de esto sólo tiene que alzar el dedo, y que yo lo vea, entonces lo contaré.
Recen que salga bien, que en ese pueblo tienen mucha puntería con las piedras.

jueves, 30 de julio de 2009

Fragmento 13 de ALMA ADENTRO

¿Qué voy a hacer con las palabras
que no has pronunciado?
Tal vez
les diga tu dirección,
las encierre en un viento esclavo,
envueltas en tinta fresca,
con urgentísimo recado
o, tal vez,
simplemente te las envíe
un cobro revertido
cuando te hayas
marchado

domingo, 26 de julio de 2009

¿Quién recitará este pobre poema?

¿Quién recitará este pobre poema?
¿Quién lo leerá siquiera?
¿Quién se tomará la molestia
de saber a quién iba dirigido,
de saber quién fue ella,
cómo empecé a amarla,
casi por descuido,
y cómo desesperadamente la amé
hasta más allá del olvido?

¿A quién le importará
si era dulce y bonita y delicada,
si yo le gustaba
,si ella me correspondía,
si me regaló su tiempo,
si alcancé sus labios,
si paseábamos en medio
de un nudo de abrazos;
si yo realmente la merecía?

¿A quién le importará
si fue o no mía,
si la tuve y después,
otra vez, la deseé
mientras me abandonaba,
mientras yo manipulaba
la tristeza, para que estallara
a la hora prevista:
cuando ella se borraba,
en este pobre poema,
de los versos que yo escribía?

miércoles, 8 de julio de 2009

DESDICHA DE SÁBADO

Me duele la voz de tanto sábado,

de cada hora de todos los sábados,

de tanta mañana de sábado,

de tanta y tanta tarde de sábado

con sus frases neutras para lugares predestinados,

con su reguero anticipado

de adioses, con sus sombras de besos acabados.

¡Estoy harto de que por todas partes sea sábado!

Sábado incluso en el tiempo que habitas en mi costado,

aún por las calles que paseamos separados,

sin tocarnos mientras sea sábado.

Porque te miro en silencio y es sábado,

te miro lejano y es sábado,

y si dejo de mirarte sigue siendo sábado,

el mismo sábado, otro sábado,

siempre sábado, sólo sábado.

Incluso en mis venas es sábado

y en mis dedos cansados

de tanta poesía, de tanta ansiedad de sábado,

de la densidad de mis besos, hechos de la palabra sábado.

Cuando al fin la noche ha tronado

y durante una centella es sábado

pienso en quienes han esperado

este día, en quienes lo han deseado

en la parte del mundo que he odiado

porque me guarda todavía algún sábado.

jueves, 2 de julio de 2009

La soledad es pura química

La soledad ha sido desvelada en una fórmula química. No recuerdo exactamente la fórmula. Es decir, no la recuerdo ni exactamente ni de modo aproximado. Tenía que ver con el defecto de producción de una enzima impronunciable. Una de esas enzimas que te deciden el futuro en un plis por una sobrecarga en la información aportada por un pulso electromagnético de baja intensidad. Uno de esos que escapan al control de los nudos de información neuronal.

La soledad es una fórmula química y yo ya no me preocupo. Mi soledad no es producto de inadaptación o inadecuación a las normas que hacen felices a todos. Ya no es motivo de mi aislamiento la repulsión que produce mi imagen, el sonido desagradable de mi voz, la repugnancia de mi excesivo olor corporal o ese gesto desagradable que luce mi cara. Mi soledad también es una fórmula, un capricho de la ciencia; nada que ver con el destino, nada que ver con la sociología ni la sicología.

¡Cómo he vivido de engañado! Para mi soledad ya no necesito a nadie ni la aliviaré con música, tampoco con poesía. Un tratamiento, apenas una píldora, me volverá sociable, agradable, aceptable, dócil, domadito y feliz a tiempo completo.

Me curaré y ya no os volveré a necesitar nunca.

jueves, 25 de junio de 2009

IBA A DECIR ADIÓS

Te iba a decir adiós,
Claro y
Compuse las palabras,
Órdené los gestos,
Pero al fin resultó un hastaluego.

Iba a decir adiós, claro,
Con el perfume último de la tarde,
Junto a la misma expiración de las sombras
Y resultó un hastaluego.

A decir adiós
Me empujaron las resultantes
del mundo entero y cuatro,
o cinco,
intencionados consejos,
y un hastaluego.

Decir adiós,
Sólo adiós y ya está,
Fue un simple,
Anodino desacuerdo,
Disfrazado
De hastaluego.

Adiós
Dije por callar,
Claro está,
Para siempre
El te quie…

En fin, en fin,
Y ahora sin palabras,
Hasta luego.

miércoles, 24 de junio de 2009

ALMA DE TANGO DE GRACIELA ARGËLLO II


¿TANGO MACHISTA?

Se acusa al tango de danza machista, pero ese análisis deja de lado sutiles realidades que conviene conocer.

Es real que la mujer en el tango debe estar absolutamente entregada a respetar las delicadas indicaciones del varón que la guía.

Ella debe interpretar sus intenciones y asumirlas en fracciones de segundos, sin oponerle resistencia alguna.

El hombre conduce y la mujer le sigue, adivinando casi, sus deseos. De no ocurrir esa simbiosis mágica, un baile tan lleno de alternativas, figuras, y dibujos ensortijados como es el tango, se convertiría en una torpe sucesión de forcejeos.

Dije ya, que el hombre guía, pero debe saber hacerlo, y ése es el secreto, que sólo quienes lo bailamos entendemos cabalmente, y por eso podemos decir que no es una danza machista.

Al contrario, el tango desnuda en el hombre todas las aristas de su sensibilidad, como ninguna otra danza.

Primero, porque debe estar siempre atento a proteger a su dama, él la desplaza por un salón lleno de parejas, creando con su abrazo un espacio seguro en que la envuelve, sin permitir que otros la rocen.

Es el que busca los espacios, pues ella casi siempre está retrocediendo.

Pero no es eso lo importante. Lo que hace del verdadero tanguero, un galán considerado y gentil, es la imperiosa necesidad de saber conjugar cabalmente la fuerza justa para transmitir el pedido de un movimiento dado, con la extrema delicadeza requerida para no desbaratar la magia del momento.

Un roce ligero de la mano, o de las puntas de los dedos apenas, un movimiento muy sutil de la muñeca, un pie que se estira para detener un giro, o un torso que se inclina para inducir la respuesta de un balanceo del talle, todo debe ser firme y neto para que la mujer comprenda qué se espera de ella, pero también amable, suave, nunca intrusito; siempre considerado, nunca una agresión

.Y entonces se da la magia, y los complicados dibujos de la danza fluyen naturalmente sin rupturas, sin titubeos. Por eso digo que el tango bien bailado no es machista. Porque la mujer sólo complace al hombre cuando él genera, de manera sutil y siempre amorosa, un espacio en el que hacerlo, produce una gozosa conjunción para ambos.
La foto es una cortesía de la autora, que demuestra que es una conocedora con causa.

martes, 23 de junio de 2009

ALMA DE TANGO DE GRACIELA ARGÜELLO I

El reto era escribir sobre el tango y llegarnos a sus figuras de la mano de una bailarina infatigable. Y el reto cruzó el mar y encontró el abrazo malevo de Graciela y danzó pegadito y sensual y en vuelta y vuelta volvió hecho palabras. Disfrútenlo no más que en este bailongo no le falta de nada. Y es Graciela quien escribe.

ALMA DE TANGO.

Es el tango una filigrana de amor en movimiento.

Es seducción, sugestión, sensualidad y conquista.

Durante los dos o tres minutos que dura un tango, se suspende para la pareja que baila, la existencia misma del mundo.

Sólo hay dos, que entretejen una historia aunque no se conozcan, y aunque nunca vuelvan a verse.

Eso es el tango argentino. Así se baila en las milongas de mi país.

No es el tango tan mal representado por las películas yanquis o europeas, donde un hombre y una mujer con los brazos estirados como apuntando a un blanco lejano, se dirigen a hacia él medio de costado, y en marcha forzada casi militar.

Ni es tampoco ese juego de volatineros que lamentablemente se ha puesto de moda para hacerlo más atractivo como show, donde la destreza acrobática le va quitando espacio al juego de seducción y a la intención erótica de los que tan cargado está el verdadero tango argentino.

A veces, raramente, algunos bailarines consiguen incorporar una que otra acrobacia -nunca más de un par-sin que se pierda el erotismo. Esos son verdaderos maestros, pero son los menos.

Por otro lado, si en las pistas atestadas de parejas de los verdaderos salones de tango se bailara con semejantes saltos y revoleos, debería haber una ambulancia permanentemente en la puerta, recogiendo heridos .

Pero eso no es tango. El tango es un juego de dibujos complicados que requieren destreza y agilidad, sí, pero que casi nunca se desprenden del apretado abrazo. Las piernas se entrelazan, las miradas se anudan, las mejillas se rozan, y en el aire, la pasión se respira.

Porque eso es el tango: un alarde de amor que se consuma en la danza